Del 20 de Junio al 5 de Julio tuve el enorme placer de viajar con un interesante número de alumnas de la Arabian Dance School a las milenarias tierras faraónicas.
Ha sido un viaje que en todo momento lo sentí como una verdadera bendición de Dios. Por la enorme seguridad con la que estuvimos cuidados todo el tiempo, la cálida recepción por parte de los egipcios, la simpatía sin igual de cada uno de los integrantes del staff del crucero Al Jamila, viaje que realizamos por el Nilo.
A pesar de las altas temperaturas que hace en esa época, ha sido un viaje digno de realizarse, donde conservamos estampas imborrables en el interior de nuestra mente.
Me encantó saltar y jugar en la piscina junto a mis alumnas en una justificada y deliciosa regresión infantil, disfrutar de los manjares donde una que otra glotona terminó en el médico. Todo eso enmarcado con un paisaje que sólo veíamos en películas. Bailar, comer, comprarse todo, hacer visitas en los templos y disfrutar de las lujosas instalaciones
del barco, todo eso, lo ha convertido en un crucero de maravilla.
Luego, nuestra llegada a la Ciudad de El Cairo, la experiencia increíble de vivir plenamente cada vivencia que ofreció el Ahlan Wa Sahlan Festival
organizado por Raqia Hassan.
Una Raqia que con una dulzura y una simpatía de fiel anfitriona, recibió al contingente argentino. La emoción de ver a cada una de mis alumnas
codearse con las grandes estrellas de la Danza Oriental, verlas disfrutar de la calidez de Mona Said, Lucy, Dina, Nagwa Fuad, Asmahan como si fueran viejas amigas. Verlas también a ellas brindando una especial hospitalidad y admiración a las bailarinas de nuestro país. Nos emocionamos con la admiración y dulzura de Mona Said hacia nuestro orgullo nacional, Maiada, quien se quedó especialmente a verla en su primera presentación en el País de las Pirámides.
Yo, en lo personal, viví hermosas sensaciones por todo lo que me estaba pasando, desde el éxito de mis clases y de mi show, hasta la honorable invitación que me hiciera Raqia para reemplazar al Maestro de Maestros Mahmoud Reda, que por cuestiones de salud no pudo dar su clase.
Pero principalmente, me sentí profundamente orgulloso de cada una de las alumnas que me acompañaron, al comprobar una vez más, el alto nivel
alcanzado en Argentina con la Danza Oriental y que los egipcios se encargaron de resaltarlo en cada momento.
Una experiencia por demás enriquecedora, donde cada alumna pudo ver con sus propios ojos lo bueno y lo no tan bueno de la Danza Arabe en Oriente Medio. Vibrar con cada majestuosa orquesta y sacarse fotos a granel en cada rincón del país que visitamos.
A tal punto, que ha sido imposible evitar la depresión post - viaje que todos experimentamos a nuestro regreso.
Aprovechando la nueva invitación que me realizaron para el año 2007, dejo la puerta abierta para que me acompañes a vivir esta magia una vez más. |