Funciones realizadas en el Teatro Margarita Xirgu: 8-9-10-15-16-17-22-23-24-29-30-31 de Julio 2005.
Nunca antes habíamos imaginado semejante desafío como el que atravesamos desde el primer momento de comenzar con el montaje de esta obra. Sabíamos desde un comienzo, que necesitábamos un cambio profundo y radical en nuestro nuevo espectáculo. Sentíamos esa profunda necesidad y nos metimos a hacer esta obra que, más allá de la sorpresa que se llevó él público, nos la llevamos primero nosotros, los que formamos parte de este elenco.
A mí, en lo personal, al momento de crear un nuevo show, se me hace bastante difícil lidiar en contra de los propios estereotipos que de alguna manera la gente espera y exige, y tratar de crear algo diferente. El público te reconoce y se siente más seguro cuando lo hacés transitar por lo conocido, por lo acostumbrado y uno como artista obviamente se siente mejor plantado. Pero hay una cosa interesante, con el tiempo se pierde la adrenalina y ese Solo de Derbake, ese Bastón, esa Capa dejan de tener el virtuosismo y el entusiasmo innovador al que uno está acostumbrado, y aburre.
Por eso fue genial hacer esta obra, donde bailé de todo, menos árabe. Solo con camisolas y pantalones salir al escenario sin los brillos acostumbrados y tratar de brillar desde este otro lugar como lo ha sido en esta obra. Emocionarse, vibrar y hacer vibrar en una hora y quince. La emoción que exigió en todo momento este drama de amor sobre el escenario que, si bien estaba más o menos y en forma libre ubicada en una época, no dejaba de ser un tema tan actual, como lo es la problemática del amor entre los seres.
El ballet debió trabajar muchísimo desde lo actoral y desde lo corporal, y lograron excelentes resultados.
Como así también el impresionante trabajo de Yousef, nos sorprendió aun
a cada uno de nosotros que desconocíamos su talento innovador y oculto.
Julia Berón que nos ha hecho llorar tan solo con escuchar sus lamentos en cada uno de las 20 funciones que hemos realizado. Maiada, única, polifacética y amplia, en cada una de sus interpretaciones, una bailarina con la que uno se siente más que confortable al trabajar, porque posee la cualidad de olvidarse que es bella y primera figura y deja auténticamente aflorar lo más rico que posee humanamente. Fue bárbaro trabajar con Vicky Olivares, nos brindaba los elementos indispensables para desarrollar nuestros personajes. Con Rubén Rodríguez, que era el ángulo necesario para justamente, no repetir los estereotipos que todos los coreógrafos sin querer poseemos. Fue estupenda la idea y muy enriquecedora a su vez, poder desde lo personal, tener la amplitud necesaria para correrse de lugar y dejar que otros dirijan, que otros me dirijan y opinen sobre el trabajo de cada uno de nosotros.
Estamos felices con la respuesta del público, que si bien quedaba shockeado en un principio esperando ver otra cosa más reiterativa sobre la Danza Arabe, todos, tanto hombres como mujeres, respondieron con suspiros y con lágrimas. Cada situación de esta historia nos conmovió a cada uno, público y artistas, de muchas maneras diferentes.
Gracias público!! Gracias artistas!!
Gracias a La Puerta de Granada!! |