En nombre mío y en el de todos los que organizamos el X Encuentro Internacional de Danzas Árabes, queremos decirles que no alcanzan las palabras de agradecimiento para cada uno de ustedes por haber hecho de este evento un verdadero espacio de encuentro, repleto de magia, espiritualidad, energía suprema, talento y amor. Es difícil poder describir la vibrante energía positiva y llena de calor humano, como la que se vivió cada minuto en septiembre último.
Se pueden rescatar importantes elementos que debemos subrayar y enmarcar en el mejor cuadro de los exquisitos recuerdos. En una sociedad tan competitiva, poco leal y tan llena de cizaña como en la que lamentablemente estamos todos sumergidos en la actualidad, hay que resaltar cuando los seres son capaces de unirse para compartir una misma pasión, como lo es la Danza Oriental, y poder vivenciar en toda su plenitud el despliegue de las mejores cualidades humanas. Así describo yo a este encuentro, destacando valores como: respeto, sentido de comunidad, amor y un enorme abanico de talentos artísticos que llenaban constantemente nuestros ojos con cuidada estética y regocijaban nuestros corazones en cada movimiento de su danza.
Tengo bien presente en mi memoria cada uno de los avances que año tras año han hecho las escuelas que se presentaron, hasta llegar a lo que fue la gala del sábado 13 de septiembre, The Great Gala Show, donde y con inmenso orgullo aplaudimos los trabajos de cada una de ellas, donde claramente se pudo ver no sólo el ingenio creador de las maestras y que cada grupo supo interpretar con gallardía sino además, el altísimo costo de producción en sus puestas en escena que bien nos transmitieron a través de cada movimiento, el compromiso y la dedicación de sus largas horas de sacrificado trabajo y la intención de dar lo mejor en este evento.
Más de mil quinientas personas en cada una de las tres galas asistieron de manera festiva y respetuosa, apreciando todo lo que se les brindaba. Destaco también, la conciencia adquirida en el respeto frente al pedido especial de no sacar sus cámaras para filmar clandestinamente un show o una clase.
Gracias a cada artista nacional e internacional por emocionarnos con cada una de sus presentaciones. Y a los maestros internacionales que volcaron una afectuosidad sin igual a cada alumno presente, como lo hiciese la Gran Maestra Raqia Hassan conmoviéndolos hasta las lágrimas. |